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Por orden del rey Felipe II, el 12 de julio de 1564 fue publicado en España el decreto del Concilio de Trento, -tomado en su sesión número XXIV-, por el se ordenaba la constitución de los archivos parroquiales. Esta disposición encontró en España el terreno abonado de antemano, ya que desde la época de la Prerreforma, distintos sínodos diocesanos hispanos habían instado en la misma línea, o sea, en la de la creación y cuidado de diversos libros de registros parroquiales en los que debían anotarse los devenires sacramentales de los feligreses.
En Novelda, esta orden se siguió de inmediato, dando origen a lo que hoy es un archivo muy extenso y completo, en el que se desgrana, año a año, tanto la historia de la parroquia de San Pedro como la de la entonces villa de Novelda, lo cual lo convierte en un patrimonio cultural de primer orden para nuestra ciudad, por lo que es obligación de todos el preservarlo y cuidarlo. Si observamos las vicisitudes de los archivos parroquiales de muchas de nuestras ciudades vecinas, se ha de convenir, además, en que la suerte de que el nuestro haya llegado prácticamente incólume hasta nuestros días, nos fuerza aún más, si cabe, en el cuidado con el que se ha de preservar, pues ellos recogen, y no es una exageración, la vida completa de nuestros antepasados. El archivo de la parroquia de San Pedro se compone, principalmente, de los siguientes bloques: 1- La serie de los “Quinqui libri” o serie sacramental 2- Los libros relativos al gobierno interno de la parroquia 3- Los libros de fábrica o de posesiones y cuentas de ingresos y gastos 4- Los libros musicales 5- Los libros legislativos 6- Los libros varios De todas formas, no es del todo inusual que algunas anotaciones, que por su temática corresponderían a un tipo determinado de libro, aparezcan inscritas en otro que trate temas completamente distintos (por ejemplo, visitas pastorales anotadas en libros de fábrica, o confirmaciones en los de las visitas pastorales). -Los Quinqui libri son, con mucho, los libros más conocidos y usados del archivo parroquial. Deben su nombre, “cinco libros”, a que tradicionalmente han formado un bloque que incluía a los libros de registro de los bautismos, confirmaciones, matrimonios, defunciones y excomuniones. Debido a su importancia, más adelante serán tratados con más detenimiento. -Los libros de gobierno de la iglesia, aunque menos conocidos, forman una sección tan extensa como la anterior, en la que encontramos, entre otros, los libros de las visitas pastorales, los libros de actas, los libros de las cofradías, los de las fundaciones y cuentas de capellanías, los de las cláusulas testamentarias, los libros racionales de misas (que incluyen los enterramientos y, por ello, podrían también formar parte de la primera sección), los padrones de feligresía (desde 1772 a 1929), etc. -Los libros de bienes y rentas. Esta sección incorpora los libros propiamente dichos de fábrica de la iglesia, los de amortizaciones (principalmente de capellanías y beneficios eclesiásticos), los de propiedades, los libros de rentas y censales, los de inventarios, los de colectas, los libros de cuentas del clero, etc. -Los libros musicales. Se componen únicamente de un libro de coros, y de dos de canto. -Los libros legislativos están compuestos por el Boletín Oficial del Obispado (BOO), desde el año 1882 hasta hoy, con vacíos en los años 1900-1901, 1932-1938, 1944-1945, 1965-1966, y 1968. -Los libros varios. Esta sección es un cajón de sastre que acoge alrededor de una decena de cuadernos que incluyen documentos de índole muy variada, como arrendamientos de terrenos parroquiales, nombramientos, demandas, solicitudes, decretos, licencias, memoriales, cartas, oficios, manifiestos, circulares, reales órdenes, genealogías, etc. Además, en el archivo hay un exhaustivo “Catálogo de los fondos del archivo parroquial de San Pedro Apostol de Novelda”, realizado en octubre de 1993 por la licenciada en Filosofía y Letras Carolina Doménech Belda, en donde se da cuenta minuciosamente de toda la documentación recopilada a lo largo de los cinco siglos por la parroquia, que aquí solo ha sido detallada someramente. Los libros sacramentales Como se ha dicho más arriba, los cinco libros sacramentales hacen referencia al bautismo, la confirmación, el matrimonio, la defunción y la excomunión, aunque de esta última clase no hay, o no ha existido, ninguno en la parroquia. De los otros cuatro, los más importantes y los que con más frecuencia son consultados son los bautismales y los matrimoniales, seguidos a distancia por los de difuntos. En total, suman 172 libros, de los cuales todos, absolutamente todos, constan de su propio índice alfabético, ya dentro del propio libro, ya en un cuaderno aparte. Libros bautismales En ellos consta el nombre de la persona bautizada, cuándo lo fue, la fecha y hora de su nacimiento (salvo en los primeros libros), el nombre de sus padres, el de sus abuelos (a partir del siglo XVIII), y el de sus padrinos, amén de, a veces, algunas circunstancias particulares relativas al bautizado. La serie consta de un total de 56 libros, de los cuales en 54 se compilan los bautizados en la parroquia de San Pedro, y en los dos restantes se inscriben los que lo han sido en la ermita de San Pascual de L’Estació. La serie está completa, aunque algunas referencias escritas hacen pensar que existió un libro anterior al nº 1, ya perdido en la antigüedad, antes de que se encuadernaran los cuadernos bautismales en libros. Libros de confirmaciones En ellos aparece el nombre de los niños que reciben la confirmación, y la fecha en la que la reciben. Son nueve libros, aunque cuatro de ellos están encuadernados dentro de otros, como se verá a continuación. De los nueve, ocho son relativos a la parroquia de San Pedro, y uno a la ermita de San Pascual. La serie está completa. Libros matrimoniales En ellos se hace constar la identidad de los contrayentes, la fecha del matrimonio, el nombre de sus padres, de los testigos, y, en determinadas épocas, la edad de los novios y el oficio de él. Consta de 26 libros, todos referentes a la parroquia de San Pedro menos uno, relativo a la ermita de San Pascual. La serie está completa salvo dos pequeños vacíos existentes en los años 1578-1580 y 1592-1594. Libros de defunciones En este apartado habría que hacer la distinción entre los libros racionales de difuntos y los libros de difuntos. En los primeros, además de aparecer el nombre del difunto, la fecha de su muerte (y muchas veces sus circunstancias), su edad y su estado civil, constan las cláusulas testamentarias del fallecido en lo tocante a las ceremonias religiosas de su entierro, y el coste del mismo, amén de otras secciones que nada tienen que ver con el tema mortuorio. Sin embargo, en los segundos, que aparecieron más tarde, solo se consigna el nombre del fallecido, la fecha del óbito, su edad, estado civil, domicilio y, hasta mediados de la primera mitad del siglo XX, las causas de la muerte. Son en total 85 libros, 66 de racionales de difuntos (más 13 que se superponen en las fechas a los libros de difuntos), y 19 de difuntos propiamente dichos. Dentro de esta última clase, se distingue además entre libros de difuntos de adultos y libros de difuntos de párvulos (los menores de 5 años), diferenciación esta que dejó de tener vigor en 1970, año a partir del cual se unificaron los dos tipos de libros de difuntos (principalmente porque desaparecieron las muertes de párvulos, pasando a ser excepcional lo que antes fue normal). La serie está completa, salvo dos vacíos, uno entre los años 1626-1633, y otro en el año 1645. Los libros racionales de difuntos siguen, como se ha dicho más arriba, con 13 libros más, hasta llegar al año 1906, pero como en 1841 empiezan los libros de difuntos, a partir de ese año se pasa aquí a desgranar la composición de estos últimos libros que, recuérdese, constan de 19 libros, todos relativos a la parroquia de San Pedro menos uno, que recoge los datos procedentes de la ermita de San Pascual. Aquí acaba el repaso de los libros de registro sacramentales. 172 libros, que comparados con los 32 (para conocer su composición, pincha aquí) de la parroquia de San Roque de Novelda, o con los 23 (id.) de la otra hijuela, la parroquia de San Pedro Apostol de La Romana, dan fehaciente testimonio de la importancia cuantitativa de esta sección del archivo parroquial, herramienta indispensable para el estudio genealógico y demográfico de nuestra ciudad. Miguel Ángel Cantó Gómez |