En la medida en que amas a la Iglesia de Cristo posees al Espíritu Santo
(San Agustín)

La Pastoral es la acción que la Iglesia Universal promueve sobre el Mundo entero, atendiendo al mensaje de Cristo de ir a evangelizar a todas las gentes. (Mat. 28,19). Las fuentes de las que se nutre la Pastoral son la Sagrada Escritura, la Tradición y las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia, en particular de las emanadas del Concilio Vaticano II (p.ej. Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi de Pablo VI y Carta Redemptoris Missio de Juan Pablo II).
Jesús nos llama “amigos”, y nuestra vocación cristiana es ser sus discípulos y hacer discípulos suyos, movidos por la fuerza del Espíritu Santo que nos ilumina, nos fortalece y nos da vida.
El núcleo primero de desarrollo Pastoral es la parroquia, dentro de la diócesis y de la comunión de todos los fieles con su obispo. En esta comunidad eclesial se crece como cristianos y se comparten la fe y la esperanza por la caridad. Y es en esta Pastoral local donde empiezan las tres tareas del siervo fiel al servicio del Reino de Dios: anunciar a Jesucristo, único y verdadero Salvador, formar y ayudar a las comunidades cristianas y profundizar en la vivencia de los valores evangélicos.
Por eso, la Pastoral primera es la acción de la Iglesia parroquial enfocada a cada comunidad concreta de fieles de esa misma parroquia para avanzar en el camino de la fe dentro de un determinado carisma o en una faceta específica de la vida del creyente. El servicio pastoral del cristiano es servir como Cristo nos sirvió, con todo el esfuerzo y caridad con las necesidades de los demás, hasta el punto de dar la vida.
La pastoral de las distintas comunidades parroquiales es el ejercicio comunitario de la misión profética de Cristo, con quien los bautizados nos identificamos en lo personal y en lo social, para que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1 Tim. 2,4).